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Agroindustria azucarera, pilar para el desarrollo socioeconómico de El Salvador

 

El crecimiento y la diversificación en la agroindustria azucarera han sido una tarea titánica que ha requerido de esfuerzo y compromiso de una cadena productiva dinámica y sostenible.

La producción y el procesamiento de caña de azúcar brinda empleos de forma directa a más de 50,000 salvadoreños e indirecta a 180,000.

La agroindustria está conformada por 7,000 productores de caña y seis ingenios azucareros. La mayoría de los productores son miembros de cooperativas de la reforma agraria y el resto lo constituyen productores independientes, en su mayoría pequeños y medianos.

La agroindustria azucarera aporta en otras áreas de la economía con 2.6 % del Producto Interno Bruto nacional, el 2.5 % de la inversión privada, el 8 % de la capacidad instalada para la generación eléctrica, 2.6 % de los impuestos percibidos por el Gobierno y 4.2 % de las exportaciones.

En los últimos 15 años la industria ha crecido en 35 % en producción de caña, 37 % en la producción de azúcar y 54 % en la exportación de dicho producto.

El Salvador es el segundo mayor productor y exportador de azúcar de Centroamérica y ocupa desde hace muchos años el primer lugar en eficiencia industrial, es decir, los ingenios salvadoreños tienen los rendimientos más altos de Centroamérica en extracción de azúcar por tonelada de caña procesada.

El crecimiento se ve reflejado en el incremento de exportaciones y en la diversificación del sector.

La agroindustria produce azúcar de distintas calidades, tales como cruda a granel y ensacada, blanca y refinada; melaza y alcohol.

El destino de las exportaciones de azúcar salvadoreña y melaza incluyen Estados Unidos, la Unión Europea y países asiáticos como China, Corea y Taiwán, entre otros.
En relación con la generación de energía eléctrica, gracias a las inversiones realizadas, los ingenios producen su propia energía eléctrica de fuentes renovables y generan excedentes que se inyectan a la red eléctrica nacional.

Con esto, se reduce la necesidad del país de importar derivados de petróleo, se ahorran divisas y se produce una importante generación de actividad económica.
El reto más importante del sector es mantener e incrementar su competitividad a escala internacional de forma sostenible, por lo que ha desarrollado desde FUNDAZUCAR, fundación de los ingenios azucareros para promover el desarrollo económico y social en las comunidades en que se cultiva caña, el Plan Estratégico de Sostenibilidad para el Cultivo de Caña de Azúcar de El Salvador, el cual contempla la aplicación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), que son un conjunto de recomendaciones técnicas para garantizar la producción de alimentos sanos e inocuos para los consumidores, protegiendo la salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores agrícolas y el medio ambiente, asegurando patrones de producción y consumo sostenibles.

Con los aportes mencionados anteriormente y la visión de sostenibilidad de la agroindustria azucarera, esta se mantendrá como un pilar fundamental para el sector productivo del país, permitiendo que El Salvador sea autosuficiente en la producción de azúcar, incorporando principios de sostenibilidad, equidad y desarrollo.

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